a Instrucción Premilitar como Eje de la Soberanía, la Ciudadanía y la Identidad Nacional
Introducción
La formación de los ciudadanos no se limita exclusivamente a la adquisición de conocimientos técnico-científicos o humanísticos dentro del aula; requiere también la siembra profunda de un sentido de pertenencia, responsabilidad social y conciencia sobre la seguridad de la nación. En este escenario, la instrucción premilitar (denominada en diversos contextos como Formación para la Soberanía Nacional) se erige como una herramienta pedagógica y civil estratégica. Más allá de una simple inducción al orden cerrado y la disciplina, esta asignatura representa un espacio de confluencia entre la historia nacional, el marco jurídico que rige el Estado y la preparación activa del ciudadano para la defensa de su territorio y su soberanía. El presente ensayo analiza cómo esta instrucción fragua valores cívicos fundamentales, se sustenta en un estricto ordenamiento legal y conecta el pasado heroico del país con el compromiso presente de salvaguardar la patria.
Sustento Legal de la Instrucción Premilitar
La obligatoriedad y pertinencia de la instrucción premilitar no responden a un capricho educativo, sino a un mandato legal sólidamente estructurado desde la Carta Magna hasta las leyes orgánicas del sector educativo y de seguridad. En primer lugar, la Constitución establece como un deber irrenunciable de todo ciudadano la defensa de la patria, el respeto a los símbolos patrios y el cumplimiento de las responsabilidades que garanticen la seguridad de la nación. La defensa integral no es una tarea exclusiva de las fuerzas armadas, sino un principio de corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil.
Bajo este enfoque constitucional, la Ley Orgánica de Educación y la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación instrumentalizan la inserción de esta materia en los últimos años de la educación media y diversificada. Estas normativas justifican la preparación de la juventud para entender los riesgos, amenazas y potencialidades del territorio. El marco legal garantiza que la instrucción se imparta desde una perspectiva pedagógica, civilista y formativa, asegurando que el estudiante comprenda que su primer fusil es el conocimiento, y su trinchera, el ejercicio responsable de sus deberes civiles.
Vinculación Histórica y Soberanía Nacional
Es imposible proyectar el futuro de una nación sin comprender las líneas de fuerza de su pasado. La instrucción premilitar actúa como un puente directo con la historia patria, rescatando las gestas emancipadoras y el pensamiento de los próceres que fundaron la república. Al estudiar las batallas del pasado, las estrategias de resistencia y el sacrificio de las generaciones precedentes, el estudiante deja de ver la historia como una cronología fría de fechas y nombres para entenderla como un proceso vivo de construcción de soberanía.
La soberanía nacional, entendida como la autodeterminación de un pueblo para decidir su destino sin injerencias extranjeras, se encuentra en constante acecho en el mundo globalizado actual. Las amenazas modernas ya no son solo invasiones militares convencionales, sino también guerras económicas, ciberataques y la erosión cultural. La instrucción premilitar dota a los jóvenes de las herramientas conceptuales para identificar estas realidades. Les permite reconocer el valor estratégico de los recursos naturales del país (agua, minerales, biodiversidad, energía) y la necesidad geográfica y política de resguardar las fronteras, consolidando un pensamiento crítico y geopolítico que defienda la integridad territorial.
Valores Alcanzados y Aporte a la Ciudadanía
El impacto más tangible de esta formación se evidencia en la matriz de valores que internaliza el estudiante. El orden, la puntualidad, el respeto a las jerarquías legítimas y el trabajo en equipo son los pilares de las prácticas de campo. Sin embargo, el valor supremo que se cultiva es el patriotismo, despojado de chauvinismos vacíos y transformado en un compromiso activo con el bien común. Asimismo, se fomenta la solidaridad y el compañerismo, rompiendo con el individualismo alienante y enseñando que el éxito de un colectivo depende de la cohesión de todos sus miembros.
Este conjunto de valores se traduce directamente en un aporte de alto calibre para la ciudadanía. Un joven que ha cursado instrucción premilitar comprende que ser ciudadano implica un equilibrio perfecto entre exigir derechos y cumplir deberes. Se forman ciudadanos conscientes, civilizados y preventivos, capaces de reaccionar de manera organizada ante emergencias o desastres naturales a través de nociones de protección civil. En última instancia, la materia no busca militarizar a la sociedad, sino todo lo contrario: busca "civilizar" la corresponsabilidad de la defensa, entregando a la república ciudadanos con un alto sentido de la ética, la disciplina y el amor por su tierra, listos para aportar al desarrollo productivo y la paz social del país.
Tomando en cuenta que el orden cerrado exige la sincronización perfecta de un grupo de personas bajo una misma voz de mando, y partiendo del principio constitucional de corresponsabilidad civil y militar analizado en el ensayo: ¿De qué manera la disciplina, el respeto a la jerarquía legítima y la superación del individualismo que experimentas en el patio de formación te preparan para defender la soberanía del país desde el ejercicio de tu ciudadanía diaria? Responde a través de un comentario con una extensión máxima de 100 palabras
ResponderEliminarAl experimentar el orden cerrado en el patio de formación, comprendo que la disciplina y el respeto a la jerarquía legítima no buscan subordinarme, sino coordinar esfuerzos hacia un objetivo común. Al superar el individualismo y sincronizar mis pasos con el grupo, internalizo la corresponsabilidad constitucional: la soberanía no se defiende solo con armas, sino con cohesión social. En mi ciudadanía diaria, esta vivencia me prepara para acatar las leyes, trabajar en equipo y anteponer el bienestar colectivo. Mi trinchera cotidiana es el cumplimiento del deber, defendiendo a la patria mediante la ética, la solidaridad y la participación organizada.
Eliminar- Katerin Sánchez.
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EliminarLa sincronización del orden cerrado en el patio de formación materializa la corresponsabilidad constitucional. Al superar por completo el individualismo, asimilas que la soberanía nacional no se defiende únicamente con armas, sino mediante la cohesión social de un pueblo. Esta disciplina te prepara para cumplir tus deberes diarios con absoluto rigor, mientras que el respeto a la jerarquía legítima se traduce directamente en acatar las leyes del Estado. En tu ciudadanía diaria, defender la patria significa trabajar en equipo por el bien común, protegiendo los recursos estratégicos y demostrando que la mayor fortaleza de la nación es la unidad de sus ciudadanos.
Eliminarpatio de formación modela la ciudadanía diaria al transformar la disciplina del orden cerrado en una conducta cívica ejemplar. Sincronizar acciones bajo una voz de mando enseña que la defensa de la soberanía requiere superar el individualismo, entendiendo que el esfuerzo colectivo es superior al bienestar personal. Este respeto a la jerarquía legítima se traduce en el acatamiento consciente de las leyes y de la Constitución. Así, la corresponsabilidad civil y militar se vive cotidianamente cuando trabajamos unidos en la comunidad, protegemos los recursos estratégicos del país, combatimos la apatía y ejercemos nuestros deberes éticos para resguardar la patria.
Eliminaropino que el orden cerrado ayuda a dejar el individualismo entre los ciudadanos,fomenta la disciplina de ejercer un trabajo en equipo y tener coordinación con el equipo de trabajo.es fundamental que gracias a esto podemos proteger la soberanía del país,brindando apoyo público hacia las instalaciones donde apliquen el orden cerrado,el orden cerrado es un método de coordinación hacia al empeño de quien lo realice, esto no dice de que el orden cerrado es obligación para todas las personas,sino, esto dice de que quien tenga su disposición de hacerlo lo pueda hacer.
EliminarSofia Uzcategui Clemente.
EliminarEl patio de formación rompe el individualismo; te enseña que nadie se salva solo. La sincronización del orden cerrado no es sumisión ciega, es la coordinación perfecta de voluntades bajo una voz de mando legítima.
Llevado a la ciudadanía diaria, esto activa la corresponsabilidad constitucional. Defender la soberanía no requiere un fusil, sino disciplina civil: respetar las leyes, cumplir tu rol institucional y anteponer el bienestar colectivo a tu agenda personal. Si en la calle actúas con la misma cohesión y respeto jerárquico que en el patio, te conviertes en un pilar inquebrantable contra cualquier amenaza interna o externa.
La disciplina y el respeto a la jerarquía aprendidos en la formación militar nos enseñan a cumplir normas clave para la convivencia, entendiendo el impacto colectivo de nuestros actos. Al vencer el individualismo con trabajo en equipo, descubrimos que la fortaleza de la nación se encuentra en la unión y la corresponsabilidad.
EliminarEn la vida ciudadana diaria, esta base nos prepara para defender la soberanía con ética en lugar de armas. Esto se traduce en proteger los recursos públicos, respetar las leyes y priorizar el bienestar común frente a las amenazas modernas que intentan dividir y debilitar el tejido social de nuestra patria.
En el patio de formación, la disciplina y el respeto a la jerarquía legítima no buscan sumisión, sino enseñarnos a respetar las leyes y las instituciones que sostienen a la república. Al superar el individualismo en cada marcha, entendemos que el bienestar colectivo está por encima del interés propio. Esta cohesión nos prepara para defender la soberanía diariamente desde la ciudadanía: siendo ciudadanos íntegros, cumpliendo con nuestros deberes, protegiendo los recursos comunes y trabajando en equipo por el desarrollo del país. Nuestra mayor línea de defensa no es un fusil, sino el ejercicio civil responsable y ético.
Eliminar-Diego Rivas
Yo analizo que el patio de formación es un microcosmos de la sociedad. Cuando dejas de marchar a tu propio ritmo para sincronizarte con el grupo, entiendes que la soberanía no se defiende con un arma, sino con la unión.
EliminarLa disciplina y el respeto a la jerarquía legítima te enseñan a respetar las leyes y las instituciones en el día a día. Al superar el individualismo, asumes que el bienestar de tu comunidad está por encima del ego. Ser ciudadano es eso: marchar al mismo paso por un objetivo común, cuidando al otro para blindar juntos al país.
El orden cerrado en el patio de formación templa el carácter; sustituye el individualismo por la cohesión y enseña que la soberanía no es un esfuerzo aislado, sino estrictamente colectivo. Bajo una jerarquía legítima, la disciplina consciente deja de ser una simple norma militar para convertirse en civismo activo.
ResponderEliminarAl trasladar esta rigurosa experiencia a la vida cotidiana, el principio constitucional de corresponsabilidad cobra un valor real. Defender la patria desde la ciudadanía implica aplicar esa misma sincronización, respeto y compromiso en el cumplimiento de las leyes, el fortalecimiento de las instituciones y el servicio comunitario. El patio de honor es solo el ensayo; la sociedad es el verdadero terreno donde protegemos la soberanía con integridad, patriotismo y unidad.
La disciplina, el respeto a la jerarquía legítima y la superación del individualismo aprendidos en el patio de formación moldean un carácter civil corresponsable. En la cotidianidad, estos valores se traducen en el cumplimiento riguroso de las leyes, el respeto a las instituciones democráticas y la priorización del bienestar común sobre el interés particular. Así, defender la soberanía nacional no se limita a un acto militar, sino que se ejerce diariamente al construir cohesión social, proteger los recursos estratégicos y fortalecer la identidad patria a través del trabajo ético y solidario, convirtiendo al ciudadano en la primera línea de defensa del país. Marianyelis Alejos 4to A
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ResponderEliminarEl orden cerrado muestra que la defensa de la soberanía no es un acto aislado. La defensa de la soberanía es un esfuerzo de todos. El esfuerzo se apoya en la responsabilidad compartida. Cuando disciplinamos la voluntad, cuando respetamos la jerarquía y cuando superamos el individualismo, vemos que el bienestar de la nación depende de la cohesión social.
ResponderEliminarEn la ciudadanía, la ciudadanía lleva a cumplir los deberes, a trabajar en equipo por el bien común y a actuar con orden ante una contingencia. La disciplina, la solidaridad y el civismo aparecen en el patio y forman una línea de defensa.
El orden cerrado en el patio de prácticas transforma el cumplimiento colectivo en un pilar de corresponsabilidad civil. Al coordinar cada acción bajo un mismo mandato, se descarta el egocentrismo y se asimila que el bienestar general depende del esfuerzo conjunto y solidario. Este acatamiento a la autoridad legítima se proyecta en la cotidianidad como el respeto consciente hacia las normas y las instituciones públicas. Así, proteger la soberanía nacional no exige un frente militar, sino un proceder ciudadano diario basado en la integridad, el apoyo comunitario y el cumplimiento de nuestros compromisos sociales.
ResponderEliminarEl orden cerrado fomenta la disciplina en el área de formación, la voz de mando anula el individualismo, fortaleciendo el respeto y la sincronización, esto es un esfuerzo colectivo que es vital para el éxito, que aplica el aprendizaje de actuar como una ciudadanía unida, respetando las leyes y colaborando con la defensa integral de la nación. La disciplina del área se convierte en el compromiso diario de proteger la soberanía y el bienestar común
ResponderEliminarLa verdad es que lo que uno vive en el patio de formación te cambia la perspectiva para el día a día. Cuando aprendes a tener disciplina y a respetar las autoridades legítimas, entiendes que en la sociedad las leyes y las normas no son un capricho, sino la base para convivir en orden. Además, al dejar de pensar solo en uno mismo y trabajar en equipo, te das cuenta de que defender la soberanía no es ir a una guerra; es cuidar nuestros recursos, apoyar a los demás ante cualquier emergencia y construir un país juntos. La patria se defiende siendo un ciudadano consciente y solidario.
ResponderEliminarLa disciplina, el respeto por la jerarquía legítima y la superación del individualismo en el ámbito de formación crean hábitos de responsabilidad, orden y solidaridad que van más allá de lo militar. Al hacer suyos el cumplimiento de normas y el trabajo en equipo, los ciudadanos actúan con un sentido de lo público, se involucran en la protección de su entorno, respetan las instituciones democráticas, colaboran en situaciones de emergencia y denuncian cualquier amenaza a la soberanía. Esta formación transforma el patriotismo en acciones cotidianas como votar de manera informada, cuidar los recursos y defender la verdad, convirtiendo la defensa de la nación en una práctica civil constante, en lugar de una simple reacción ocasional.
ResponderEliminarHablar de formación y academia es hacer referencia a cada una de las normas que forman los principios cívicos , el respeto a la jerarquía y la disciplina son los dos pilares fundamentales para la educación académica de una persona. Los valores fundamentales implementados en el orden cerrado no sólo se quedan en la experiencia física, sino en la academia para manejar los impulsos individuales en torno a una coordinación perfecta y en segundo plano aceptar la autoridad legítima en la formación enseña que la estructura y la cadena de mando son vitales para evitar el caos en cualquier circunstancia, y así defender la soberanía.
ResponderEliminarEl patio de formación no nos da un manual, aprendemos a forjar un carácter .La disciplina se vuelve respeto natural por las reglas del orden cerrado, las cuales son movimientos limpios y ágiles teniendo coordinación entre nosotros los compañeros de clase. En definitiva, el patio de información nos prepara entender la soberanía, si no en cada acto de responsabilidad y respeto y compromiso con nuestro país y en comunidad, la disciplina, la jerarquía y la superación del individualismo son las mejores herramientas que nos permiten ser un defensor activo de la patria desde el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía como comunidad.
ResponderEliminarConsidero que la instrucción premilitar a nivel de nuestra institución "Provincial Barinitas" tiene un enfoque asociado a que nosotros aprendamos a respetar las normas, el trabajo en equipo y el acatamiento de la cadena de mando, ayudándonos a estructurar el carácter para coordinar esfuerzos individuales que buscan lograr un objetivo común, a su vez nos enfoca en cumplir deberes ciudadanos y escolares como lo son: la puntualidad, el cuidado por el entorno, respecto por los símbolos patrios, así como la protección de nuestra identidad cultural y la soberanía territorial; despertando en nosotros un sentido de pertenencia activo por nuestro país. El orden cerrado nos ha enseñado a actuar con control, haciéndonos más disciplinados y aunque no considero que tengamos capacidades Físicas para actuar en la defensa de nuestro país, considero que al actuar como ciudadanos responsables, respetuosos y disciplinados que cumplimos con las normas de convivencia ciudadana estamos comportándonos como personas que quieren lo mejor para nuestro pais.
ResponderEliminarLa experiencia en el patio de formación forja virtudes esenciales para el ejercicio ciudadano. La disciplina diaria me enseña a cumplir con mis deberes civiles y a respetar las leyes que rigen nuestra convivencia. El respeto a la jerarquía legítima se traduce en el acatamiento de las instituciones democráticas y las autoridades constituidas, fortaleciendo el tejido institucional. Finalmente, superar el individualismo me compromete con el bienestar colectivo, anteponiendo el interés nacional a los deseos personales. De esta manera, estos valores se convierten en pilares cívicos que me permiten defender la soberanía del país promoviendo la unidad, justicia y paz social.
ResponderEliminarConsidero que la disciplina en la vida cívica y el respeto a la autoridad legítima son parte de reconocer la importancia que tiene la vida en comunidad, lo cual permite superar el individualismo egoísta, reconocer a los demás como conciudadanos y contribuir al orden y paz social. Por eso estos valores aprendidos en el patio fortalecen nuestros hábitos de responsabilidad puntualidad y cooperación, al igual que nos permiten actuar de forma organizada ante emergencias, respetar normas, y priorizar el bien común sobre nuestros intereses personales. En la vida diaria, esa conducta se traduce en participación ciudadana consciente, cuidado de los recursos nacionales y solidaridad social. De esta manera, el ciudadano contribuye activamente a la defensa de la soberanía y al fortalecimiento de la nación mediante conductas éticas, respeto a las leyes y compromiso constante con el desarrollo colectivo. En mi opinión, la instrucción premilitar convierte actos cotidianos disciplinados en aportes efectivos a la resiliencia del país.
ResponderEliminarDesde mi punto de vista todos los valores y conocimientos morales e históricos, adquiridos en el patio de formación para el órden cerrado permiten que el estudiante en preparación para la ciudadanía pueda poder defender los colores de su patria bajo un equilibrio civil/militar, junto con un respeto profundo y sentimiento nacional, donde sin seguir ningún esquema militar o político permitan la ayuda ante adversidades o conflictos que atraviese la nación.
ResponderEliminarEs de gran importancia que la instrucción premilitar siempre está acompañada por las ideas libertarias y de soberanía de nuestros próceres bajo el contexto de la constitución.La experiencia del orden cerrado en el patio permite comprender la conexión física y mental para atender, reaccionar y ejecutar órdenes enmarcadas principalmente en el esfuerzo de la unión en equipo.El acatamiento y cumplimiento de las órdenes se basan en el respeto y esto se debe llevar al ciudadano a ser cada día mejor en lo personal,en lo familiar y en lo cívico, ayudando a que se sigan las leyes.Es fundamental que lo militar este de la mano con todos los ciudadanos del país para ayudar en momentos difíciles como los que atraviesan Venezuela hoy en día.
ResponderEliminarLa disciplina y el respeto a la jerarquía legítima que interiorizo en el patio de formación no se limitan al ámbito militar; son la base para actuar con orden, ética y responsabilidad en mi día a día. Al superar el individualismo, entiendo que el bienestar colectivo y la corresponsabilidad están por encima del interés propio. Esta preparación me enseña que defender la soberanía nacional no es solo una tarea de armas, sino un ejercicio ciudadano diario: respetando las leyes, protegiendo nuestros recursos y trabajando en equipo por una sociedad más fuerte, unida y civilizada.
ResponderEliminarWuillian Graterol 4to "A"
Yohandry Rondón 4“A”
ResponderEliminarMás que aprender a seguir órdenes, lo que vives en el patio de formación es una lección de convivencia y hermandad . Al dejar atrás el individualismo, entiendes que el bienestar de tu compañero es tan importante como el tuyo, creando la solidaridad necesaria para que una sociedad funcione.
Esa disciplina se transforma en el respeto y la ética con los que tratas a tus vecinos cada día . Al final, defender la soberanía no es solo un tema militar; es el amor por tu tierra expresado en el cumplimiento de tus deberes y en usar tu conocimiento para construir un país más unido y humano.
Las experiencias vividas en el patio de formación me preparan para ser un ciudadano responsable, consciente y comprometido con mi país. Esto me sirve para cumplir mis deberes, respetar la Constitución, honrar y defender la patria, actuar con orden,saber trabajar en equipo y aportar al bien común,aparte de ayudar a responder con serenidad y organización ante problemas o emergencias, entendiendo que la soberanía no solo se defiende en un ámbito militar, sino también desde la educación, el respeto a las leyes y la participación activa en la vida social para trabajar con excelencia y solidaridad.
ResponderEliminarEl orden cerrado en el patio de formación nos enseña que la soberanía no se defiende de forma aislada, sino mediante la cohesión colectiva. La disciplina y el respeto a la jerarquía legítima forjan el acatamiento de las leyes y normas ciudadanas en el día a día. Al superar el individualismo, entendemos el principio constitucional de corresponsabilidad: el bienestar y la seguridad de la patria dependen del esfuerzo coordinado de todos. Así, cada acción civil responsable, orientada al bien común y al respeto institucional, se convierte en la trinchera diaria desde la cual resguardamos la integridad y el futuro del país.
ResponderEliminarLa disciplina en el patio de formación te enseña a acatar la ley por convicción, no por miedo; el respeto a la jerarquía te adiestra para fortalecer las instituciones legítimas frente a la anarquía; y romper el individualismo te obliga a anteponer el bien común al interés propio.
ResponderEliminarEn la ciudadanía diaria, esto se traduce explícitamente en cohesión social. Un país dividido o egoísta es vulnerable a cualquier agresión externa o crisis interna. Defender la soberanía hoy no es marchar con un fusil; es pagar impuestos, respetar las leyes, trabajar en equipo en tu comunidad y producir honestamente para que la nación sea independiente y fuerte.
Estar en el patio bajo el sol te enseña algo más profundo que marchar. Ahí aprendes que si te adelantas, todo tu grupo pierde el ritmo; es el fin del "sálvese quien pueda". Esa empatía te convierte luego en un ciudadano solidario.
ResponderEliminarLa disciplina y el respeto a la autoridad no son sumisión ciega, sino entender que las leyes nos ayudan a convivir en paz. Defender la soberanía no exige un uniforme. Tu trinchera es tu día a día: estudiar, trabajar con honestidad y cuidar tu comunidad. Así, haciendo las cosas bien desde tu lugar, proteges a tu país.
El orden cerrado en el patio nos enseña que defender al país no es un trabajo de una sola persona sino de todos en equipo. Cuando dejamos el individualismo de lado para movernos al mismo ritmo entendemos lo que de verdad significa la corresponsabilidad que la seguridad de Venezuela depende de lo que hagamos juntos.
ResponderEliminarLlevar esa disciplina y el respeto a la calle significa ser buenos ciudadanos en el día a día cumplir las normas, ayudar en la comunidad y buscar el bien común. Así la premilitar nos prepara para cuidar nuestra soberanía con acciones diarias.
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ResponderEliminarEstar en la cancha del colegio me enseñó que la disciplina no es un fastidio sino el motor del equipo. Al olvidar el egoísmo y avanzar al mismo paso que los demás, captas lo que es apoyarse mutuamente. Si uno aprende a respetar las normas y a quienes lideran, cumplir los deberes ciudadanos sale solo. Cuidar de nuestra patria no requiere de armas ni conflictos los demostramos a diario siendo solidarios respetando los espacios públicos y sumando fuerzas para ver crecer a nuestro entorno. Esas horas bajo el sol son las que de verdad te entrenan para proteger al país.
ResponderEliminar-Leonardo Monterola
El orden cerrado nos enseña que la defensa de la soberanía requiere unidad y coordinación perfecta. La disciplina y el respeto a la jerarquía legítima asimilados en el patio de formación rompen el individualismo y siembran la corresponsabilidad civil y militar. Esta preparación nos capacita para responder con orden y firmeza ante amenazas colectivas. En el ejercicio de la ciudadanía diaria, estos valores se manifiestan en el respeto a las instituciones, la solidaridad social y el compromiso inquebrantable de resguardar el territorio y la paz nacional desde cada una de nuestras responsabilidades individuales.
ResponderEliminarHermeli Niño
La disciplina y el respeto a la jerarquía aprendidos en el orden cerrado fortalecen el carácter necesario para la ciudadanía activa. Al superar el individualismo en el patio de formación, internalizamos que el bienestar colectivo prima sobre el particular. Esta cohesión nos prepara para defender la soberanía, no solo en el ámbito militar, sino cumpliendo las leyes y asumiendo nuestra corresponsabilidad civil. Así, el orden y la obediencia consciente se traducen en un compromiso diario con el país, donde la unidad del grupo garantiza la integridad y el progreso de la nación.
ResponderEliminarGreyber Peña 4° A
Estar en el patio de formación me enseñó que la disciplina no es solo obedecer órdenes, sino ser ordenado con mis estudios. Respetar a los instructores me ayuda a entender el gran valor de cumplir las normas en la calle. Además, al dejar el egoísmo y trabajar en equipo con mis compañeros, veo que el país necesita que nos apoyemos siempre mutuamente. Para mí, defender la soberanía nacional no se trata de usar armas, sino de ser un ciudadano responsable en el día a día: estudiando, cuidando los espacios públicos y ayudando a toda la comunidad.
ResponderEliminarAngely Delgado 4° A
El patio de formación traduce el orden cerrado en civismo cotidiano. La disciplina fragua un ciudadano consciente de sus deberes éticos, comprometido con respetar las leyes y normas de convivencia urbana. Asimismo, el respeto a la jerarquía legítima se transforma en la vida pública en la valoración y el acatamiento de las instituciones democráticas del Estado. Finalmente, superar el individualismo marchar tras marchar enseña que el progreso nacional depende de la cohesión social y el compañerismo. De esta manera, la soberanía se defiende diariamente: no en frentes de batalla bélicos, sino ejerciendo una ciudadanía organizada, solidaria y profundamente comprometida con el bienestar de toda la patria.
ResponderEliminarYEFERZON SALAS 4° "A"